Incorrección vs pureza: las dos caras de la misma moneda

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Don Quijote diría: “¡Con la Academia hemos topado, amigo Sancho!

Y sí, es fascinante con qué sutileza los gramáticos (y rétores) pasan de “incorrección” a “licencia” es entonces cuando el barbarismo, es decir, lo censurable, pasa a ser nada menos que un figura poética.

Pero, ¿Cuáles son las razones? ¿Qué hace que la misma construcción sea censurable o no?

Muchos rétores y gramáticos responderían que depende que las razones artísticas: del “ornato” (supeditado a la métrica o al arte verbal).

En este caso, a lo mejor, fórmulas como “un poquito de porfavor” serían aceptadas. Hombre, no es un verso de un canto homérico pero tiene su función poética ¿no?

Pero claro, el tema se complica cuando el “ornato” se topa de bruces con las tantísimas veces citadas “corrección” y “pureza” buscadas en la elocución.

Esto le molestaba mucho a Aristóteles (Poética), que decía que tales alteraciones del lenguaje sólo deberían ser concedidas a los poetas y punto.

Lo de la “corrección” o la “pureza” (que supuestamente es la primera virtud que debía alcanzar la elocución) puede que suene a antiguo, como lo de la pureza de sangre o algo así pero parece ser que está a la orden del día, recordemos el lema de la RAE “Limpia, fija y da esplendor”: casi nada, como un detergente de primera. El tema de la pureza lo trataré más adelante.

Concluyendo, que una misma estructura *agramatical* sea “correcta o no” depende de la situación: de si lo dice un poeta, de dónde se dice, de la finalidad… etc.

Entonces, si una fórmula depende del contexto para que sea correcta, esa fórmula es tan correcta como el resto ya que casi todas las oraciones dependen del contexto, por ejemplo, cuando usamos los los deícticos.

Esto nos complica mucho las cosas a nosotros, que pretendemos procesar el lenguaje, porque nos encontramos con muchas más estructuras posibles (puf, en el caso de los “solecismos” que afectan a la estructura de la oración, en el caso de los “barbarismos”, no sería tan complejo porque se tratan tan sólo de palabras sueltas algo cambiadas) Pero lo cierto es que las personas las generamos y las utilizamos entonces deben formar parte de la naturaleza de nuestro lenguaje. El ornato también forma parte del lenguaje, no es algo a parte, la finalidad del lenguaje no es siempre informar de algo.

Sobre la “pureza”
Quizás la raíz del asusto emane de “la pureza del lenguaje”. ¿Qué es eso? Para los griegos, toda palabra o estructura que no fuera griega y para los romanos era lo mismo pero con el latín. El “castellano puro” supuestamente es el de los textos de los siglos de oro. Ahora la RAE dice que se basa en la lengua de las personas cultas. (es decir, en ellos mismos).

Creo que el tema de corrección o no corrección no debe basarse en primera instancia en la pureza del lenguaje sino en su uso: cómo se comunica a gente de verdad. Claro, que hace falta un tope, si todo se permite, surgirán formas que no entendamos, como algunos mensajes de móvil que me mandan, en este caso creo que al comprensión mutua es el tope.

Y última cuestión… ¿Hacer una gramática desde cero? Estoy plenamente de acuerdo. Estamos en ello.

Luz Rello

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Una respuesta to “Incorrección vs pureza: las dos caras de la misma moneda”

  1. ebaste Says:

    ¡Estupenda aportación!

    Me gustaría sumar a tu artículo un par de comentarios.

    En primer lugar, en la gramática de Nebrija, de imprescindible y divertida lectura, dice al respecto de los barbarismos:

    Barbarismo es vicio no tolerable en una parte de la oración, y llámase barbarismo porque los griegos llamaron bárbaros a todos los otros sacando a sí mismos, a cuya semejanza los latinos llamaron bárbaras a todas las otras naciones sacando a sí mísmos y a los griegos. Y porque los peregrinos y extranjeros, que ellos llamaron bárbaros, corrompían su lengua cuando querían hablar en ella, llamaron barbarismo aquel vicio que cometían en una palabra. Nosotros podemos llamar bárbaros a todos los peregrinos de nuestra lengua sacando a los griegos y latinos, y a los mismos de nuestra lengua llamaremos bárbaros si cometen algún vicio en la lengua castellana.

    jeje, se ve que hay unos más bárbaros que otros…

    Por cierto buscando la cita de Nebrija uno encuentra esto:
    “Extranjerismos, barbarismos y otros males desvirtúan uno de nuestros mejores patrimonios: el español. En distintos países de habla hispana se usan términos diferentes para traducir las mismas palabras técnicas, lo que podría dividirlo,” Sin comentarios, aparte de la sinonimia existente en los lenguajes naturales y que es imprescindible a la hora de usar el lenguaje, la abundancia de vocabulario creo que nos enriquece a todos…

    En segundo lugar y respecto al procesamiento del lenguaje, supongo que alguna dificultad añadirán al mismo pero no creo que lo hagan imposible. De hecho algunos barbarismos lo son por que se siguen las reglas de construcción “normales” pero la construcción resultante no es válida, es decir, quizá sea más fácil de identificar el barbarismo que la palabra correcta…

    En cuanto a las construcciones sintácticas, solecismos, por una parte estarán identificadas, y por otra…. habrá que esperar a que las máquinas entiendan la poesía y tengan sentido del humor! que todavía queda un trecho.

    Lo dicho, muy buena aportación en fondo y en forma!

    Eduardo

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